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Dermatitis Atópica
La
Dermatitis Atópica es un padecimiento crónico y recurrente
de la piel que se caracteriza por lesiones con enrojecimiento, prurito
intenso, y frecuentemente resequedad en diferentes partes del cuerpo, que se presenta en episodios agudos, por tiempos e intensidad variables,
y generalmente también con períodos "sanos"
de duración variable. Además se caracteriza por manifestar
una reactividad muy alta de la piel a estímulos físicos
e irritantes directos, y una mayor susceptibilidad a cierto tipo
de infecciones cutáneas (como los hongos ó el estafilococo).
La Dermatitis Atópica es un factor de riesgo para el desarrollo posterior de asma.
Se ha podido demostrar una tendencia genética heredable
en éste padecimiento, frecuentemente ligado a otras enfermedades,
como el Asma Bronquial y la Rinitis Alérgica, por ello, se
ha podido demostrar la participación de reacciones alérgicas
como causa de la gran mayoría de los casos con éste
padecimiento, aunque tenemos que aclarar que existen muchos otros
factores que influyen en la evolución y severidad de la Dermatitis
Atópica.
Anteriormente,
se conocía a éste padecimiento como "Neurodermatitis", ya que se demostró que éste tipo de piel tiene una
reacción anormal en ciertos reflejos cutáneos, debido
a alteraciones en las terminaciones nerviosas sensitivas, que normalmente
controlan, por ejemplo, la sudoración, la dilatación
de los capilares ó la secreción de las glándulas
sebáceas de la piel. Desgraciadamente, esto ha originado
que se malinterprete como un padecimiento de origen psicológico
ó "nervioso", y que, aún hasta la fecha,
muchos de estos casos se manejen inadecuadamente con sedantes,
psicoterapia, etc.
Actualmente se sabe, que, aunque el
estrés ó las emociones intensas pueden exacerbar ó
producir un nuevo brote de dermatitis, esto no quiere decir que
ésa sea la causa del padecimiento en sí. Esto es, el estrés es otro más de los factores que
influyen en éste padecimiento, así como también
lo son: el exceso de sudor; de sol; de frío; el roce con
ropas ásperas; el contacto directo con sustancias irritantes
como los solventes, jabones, detergentes, combustibles, y ciertos
metales.
En cuanto a factores alérgicos, los alimentos son, con mucho,
los más frecuentemente relacionados con la sensibilización
cutánea, ya sea ingeridos ó contactados directamente
por la piel. También muy frecuentes son los sensibilizantes
cutáneos directos de muy diversos tipos: cremas lubricantes;
con antibióticos; algunos jabones y detergentes; Materiales
plásticos como el látex, nylon, la lycra ó el
dacrón ; y algunos metales como el níquel y el zinc
utilizados como aleación en los botones de la ropa, extensibles
y joyería de fantasía ó fina.
La
mayoría de los casos se presentan por brotes agudos de irritación
de algunas zonas de la piel, y los sitios afectados varían
mucho dependiendo de la edad de la persona afectada. En
los lactantes es frecuente en mejillas, frente, pecho, espalda y
superficies laterales externas de piernas y brazos y parte interna
de muñecas. En niños
escolares tienden a aparecer más en los pliegues de la piel
de cuello, brazos, y pliegues de rodillas, y en
la etapa de adulto puede seguir con predominio de pliegues, pero
aparecen también en forma de lesiones fijas crónicas
en diferentes partes del cuerpo, en el tórax, brazos ó
piernas y puede afectar también las manos, sobre todo en
mujeres.
La característica principal y distintiva
de cualquiera de las formas de la enfermedad es el prurito ó
comezón, que suele ser intensa y en ocasiones difícil
de controlar. Algunas veces estos episodios ceden solos si
no son intensos, y no requieren medicamentos ó cremas especiales,
sin embargo, la mayoría de las veces sí se necesitan.
Estas recaídas pueden
durar pocos días ó mantenerse por tiempos muy prolongados,
dependiendo de la causa y de la severidad y extensión de
las zonas afectadas en cada caso.
La evolución, en la mayoría
de los casos, es hacia la remisión total de las recaídas,
pero el proceso normalmente lleva años, muchos ó pocos,
según sea la severidad inicial del padecimiento. En los casos más severos, con lesiones en la mayor parte
del cuerpo, y que responden difícilmente a los tratamientos
convencionales, la mejoría con el paso del tiempo suele ser
poca y muy pocas las probabilidades de que se cure totalmente con
cualquier tipo de tratamiento. Estos casos suelen ser extremadamente
sensibles a una gran variedad de alergenos y suelen acompañarse
de otras anormalidades en su sistema inmunológico (de "defensa"),
por lo que requieren de la intervención de un especialista
en Alergia, pues requieren de estudios especiales adicionales y
tratamientos más agresivos.
Su Alergólogo puede ayudarle con mayor información
acerca de la Dermatitis Atópica y las Alergias de la Piel
Información obtenida de COMPEDIA |
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